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No es el objetivo de este protocolo juzgar las potencias de los diversos animales de compaía existentes, sino sólo de los gatos, de los que se puede decir que son independientes —aunque su grado de independencia dependa mucho de la relación que hayan tenido con el humano desde su estadio de cachorros— y relajados, curiosos y atentos incluso a las necesidades emocionales de su partenaire humano, por lo que son idóneos para personas nerviosas que necesiten tranquilidad y relax. El gato da amor y paz de una manera menos aparatosa que el perro, sin que eso signifique una valoración peyorativa hacia el perro, y necesita menos cuidados y atención. Este breve párrafo valorativo simplemente va dirigido a la potenciación de la utilidad del gato callejero como animal terapéutico, con la doble finalidad de la ayuda que puede prestar el gato recogido de la calle que se encuentra expuesto a una vida efímera y de continua lucha por la supervivencia.
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